Un día caminando por extraños parajes un personaje pintoresco me encontré, ropas de mendigo me llevaba: rastas largas, una camiseta negra sin mangas y unos pantalones con agujeros roídos por ratones, pero con unos elegantes zapatos. Yo le pregunte al extraño rastafari que hacia el sentado y con cara de sabio me respondió que estaba esperando a lo inesperable. Yo, extrañado por la respuesta, le respondí como iba a esperar lo inesperable si ya lo estaba esperando. El rastafari confuso, se puso a pensar.

Al cabo de diez minutos respondio que el esperaba lo inesperado porque sabia que si esperaba lo esperado ya sabia lo que le iba a ocurrir mientras si espera lo inesperado le pasaría lo que había esperado que pasase.


Un día cualquiera, estaba yo sentado en el fondo de la barra del bar que voy todos los días. Entro un personaje extraño, el cual no había visto nunca, con un atuendo característico: traje con corbata, sombrero, zapatos muy elegantes y una flor roja en la solapa de la chaqueta. Este señor se ha cerco a mí y me pregunto: - ¿Qué es lo que te puede hacer feliz en la vida?- . Yo pensé detenidamente esa pregunta y le respondí:- Nada -. Este hombre de atuendo elegante se quedo sorprendido al responder que no necesitaba nada y me pregunto: - ¿Por qué nada? -. Y yo con cara de felicidad le dije: - Porque los objetos ni las personas te pueden hacer feliz, sino el paso del tiempo y la llegada del destino incierto que es el que nos enseña a ser felices y también nos enseña comprender lo que poseemos, lo que poseíamos y lo que poseeremos-. Este señor pensó que yo estaba en broma, pero nunca comprendió que el nunca había sido feliz, sino que él cubría su felicidad con la fortuna que poseía y nunca se daría cuenta de lo que él y yo nos diferenciábamos. En que yo era el verdadero rico por comprender lo que poseía y él era el verdadero pobre ya que no sabía ni lo que tenía.


Weizenbier y Line, dos elfos de la noche de las lejanas tierras de Teldrassil, viajaron de la ciudad de Darnassus hasta la ciudad de Ventormenta. Este guerrero y este pícaro visitaron la ciudad de los humanos paseando en sus tigres. Paseando por esta ciudad vieron una entrada a una cloaca, y este par de personajes no dudaron entrar. Line le contaba a Weizenbier que él ya conocía ese pasadizo y le iba a llevar a haber un maestro cocinero para que le enseñase una receta. Los valientes héroes llegaron a las lejanas tierras de los enanos y donde se exiliaron los gnomos, cuando estos fueron expulsados de su ciudad, Dun Morogh. Se hizo de noche, se pasaron la casa del maestro cocinero ya que no la veían por culpa de la oscuridad. Estos elfos llegaron a las tierras llamadas Los Humedales. Weizenbier y Line cansados de ir a los lomos de sus tigres pararon. Line con su vista de águila vio una isla, deciden acercarse para ver si era lo que deica. Line va nadando como los mas rápidos peces que habían en el mar pero Weizenbier capturo una tortuga marina y fue a lomos de de su espalda. Weizenbier llego primero y le grito a Line que habían descubierto una fortaleza secreta de lo enanos. Weizenbier no se lo podía creer, cuando llego Line se quedo boca vierto con su descubrimiento, eran los primeros en llegar a este lugar y juraron no contárselo a nadie. Estos valerosos elfos regresaron a la ciudad de Ventormenta, pero mientras iban a la ciudad de los humano encontraron la casa del maestro cocinero. Este no estaba, y estos par de personajes maldicieron a su familia. Al llegar al puerto de Ventormenta se sentaron en el muelle a hablar de lo que habían descubierto, pero otra vez Line grita que veía una isla. Weizenbier con su tortuga y Line con su gran velocidad de nado fueron a la isla y era otra fortaleza secreta, pero esta vez de los humanos.

Al día siguiente Line fue enviado a la batalla de ‘‘Garganta Grito de Guerra’’ para proteger el Bastión Ala de Plata. Mientras Line esta en la batalla, Weizenbier escucha en una de las taberna de Ventormenta que hay otro fortaleza, lo apunto rápido en un papel y utilizo un glifo, este animal era majestuoso, era blanco como la nieve que rodeaba la ciudad de Forjaz. Weizenbier llego a Darnassus a medio día, rondaría las 3 de la tarde. Se fue a la costa y saco el papel y leyó para su interior: ‘‘El bastión de los elfos de la noche se encuentra al sur-este de Teldrassil, Norte-Oeste de Costa Oscura y Norte-Este de Isla Bruma Azur’’. Weizenbier con la tortuga marina que había capturado el día anterior fue para el bastión de los elfos de la noche. Cuando llego a la isla entro al bastión, y allí encontró una estatua de la sacerdotisa Tyrande Susurravientos de Darnassus. Paseando por el bastión, le sorprendió una figura que volaba sin alas. Era un Dios reencarnado en un elfo de la noche y este le dijo: Como te vea otra vez paseando por lugares sagrados te arrebatare la vida y tu eternidad, y nunca más podrás volver a vivir ni siquiera como un fuego fausto. Weizenbier fue tele-trasportado por arte de magia a la Ciudad de Shattrath. Weizenbier se lo dijo a Line cuando volvió de la guerra, y Line se quedo sorprendido por el descubrimiento de su compañero.



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